¿Qué cosas siento que me preocupan? ¿Cómo comenzar de nuevo?
- La vida
- La soledad
- El aburrimiento
- La muerte
- La salud
- La edad
Todas estas palabras merodean a mi alrededor desde hace mucho tiempo, no solo por cuestiones personales sino también por el contexto y situaciones externas. Las leo una y otra vez y todas me llevan a lo mismo: a un ciclo vital, a la cercanía o asentamiento de la media edad, a rozar el fin de una etapa, de una vida, a replantearte la eternidad…
Este blog lo diseñé pensando en algo alegre, divertido, jovial, en una forma de contar historias sobre la vida de la manera más liviana y colorida posible, buscando la forma de dar rienda suelta a mis preocupaciones y necesidades vitales, de compartir todas mis paranoias mentales, y de tratar de contribuir con mis proyectos y fantasías a (no sé muy bien de qué manera) tener un mundo mejor; pero nunca pasó de aquí, de los mil recortes, dibujos y notas en papel, y de mis documentos de Word.
Han pasado años y siempre ha estado ahí, latente, recordándome continuamente que estaba abajo, enterrado, sumido en las profundidades por no quererlo ver. Cada año de renovación me preguntaba a mí misma: « ¿Tiene sentido?, ¿lo termino y me pongo con ello de una vez? ». Y la respuesta al final siempre era la misma: « No lo sé, puede que sí, pero no tengo tiempo para todo y tengo que elegir… ».
Las elecciones, esos grandes aciertos o errores, esos pequeños momentos en los que la balanza debe inclinarse en un solo sentido, a veces solo por el azar, a veces por la necesidad, otras sin pensar, y la mayoría necesariamente incitados por lo que la vida te pide en cada momento, para bien o para mal, ayudándote en cualquier caso a crecer.
Supongo que este es un último intento de algo, algo pendiente de definir porque yo he cambiado y no sé qué puede salir de mí, la verdad. Ahora mismo no tengo más ideas que la de meramente empezar, tratando de superar el miedo a hacer algo que me apetecía, a las posibles críticas en caso de que alguien me lea, a la posibilidad de ser más pública y conocida, y a simplemente hacer algo que me sigue empujando y que muchas veces siento como patadas dentro de mí.
Y sí, da miedo, muchísimo miedo, pero hay que elegir.